
La industria aeroespacial está empezando a ver con otros ojos el turismo espacial que cada vez está más cerca y tiene una demanda creciente. Algunas empresas están decididas a ser pioneras en los primeros viajes de placer al espacio y van avanzando día a día en sus proyectos para hacerlo realidad. Pero para las compañías aéreas, la parte del diseño, fabricación y certificación de una nueva aeronave es una cuestión difícil y que les está llevando mucho tiempo.
EADS, la empresa aeroespacial más importante de Europa ha contemplado el panorama y ha caído en la cuenta de que entrar en el mercado del turismo espacial o incluso ofrecer a futuras compañías aéreas el tema del vehículo resuelto, tal y como ocurre hoy en día con las compañías aéreas convencionales, es una baza importante y no hay tiempo que perder en poder ofertar a un mercado en pleno surgimiento un producto que, hoy por hoy, apenas va a tener competidores.
La cuestión es que la división Astrium de EADS, con la experiencia del Ariane y sus contribuciones a la ISS (Estación Espacial Internacional), ha estado trabajando durante dos años en el diseño de un vehículo que transportará a cuatro pasajeros hasta una altura de 100 km, donde podrán experimentar la sensación de microgravedad durante cerca de minuto y medio.
El vehículo tiene el aspecto de un jet de negocios con unas alas estraordinariamente largas y muy retrasadas en el fuselaje. Despegará con dos motores de reacción convencionales para, a partir de una altura determinada (12 km), poner en funcionamiento su motor cohete de oxígeno y metano líquidos. El viaje, que tendrá una duración aproximada de 90 minutos, ofrece un precio bastante competitivo, teniendo en cuenta la calidad y fiabilidad que inspira : costará cerca de 200.000 euros.
Visto en Barrapunto.