
Se inaugura el aeropuerto de Beijing, por ahora el más grande del mundo, después de cuatro años de duro trabajo contra reloj para su utilización con motivo de los Juegos Olímpicos de 2008. La cubierta semeja la piel de un dragón, y también han querido reflejar la forma de una pagoda china.
China, en su nueva etapa de expansión económica, tiene muy presente la importancia del transporte aéreo como elemento crucial para su desarrollo comercial. Es un país grande, y sus rutas al exterior también deben cubrir largas distancias. Pero no sólo ha de crear una buena red de infraestructuras; también ha de saber planear convenientemente la utilización de sus recursos y su potencial a la hora del desarrollo de la industria aeronáutica asociada a esta fuerte implantación del transporte aéreo.
Ya sorprendió al mundo de los constructores aeronáuticos cuando presentó su ARJ 21, dando un primer paso que claramente sería seguido de otros y más ambiciosos proyectos.
El pasado 12 de mayo, se presentó en Shanghai la Comercial Aircraft Corporation of China que se ha propuesto como principal objetivo, la construcción de un modelo de avión “wide body” (avión de fuselaje ancho) que compita con los grandes de Airbus y Boeing (Vía el Blog del Vuelo).



